Muchos negocios venden a dos públicos: al cliente final y a otros comercios que revenden. Cuando llega el momento de vender online, aparece la tentación de hacer una sola tienda para los dos. Nuestra experiencia dice que funciona mejor tener dos, cada una pensada para su cliente.

Dos clientes que compran distinto
El cliente minorista descubre, compara, compra una o dos unidades y quiere que todo sea simple: fotos, precio a la vista, envío a su casa.
El cliente mayorista ya conoce lo que compra. Repone por bulto, pide todas las semanas, necesita factura y quiere hacer el pedido rápido, a cualquier hora, sin llamar a nadie.
La idea claveCada tienda habla con un solo cliente: la minorista seduce y vende; la mayorista agiliza el pedido de quien ya compra.
Qué gana cada una al estar separada
- Precios claros: el público ve el precio minorista; los comercios aprobados, el mayorista. Cada precio en su tienda, sin confusiones.
- Catálogos a medida: la mayorista muestra bultos, cajas y presentaciones por cantidad; la minorista, las unidades.
- Recorridos distintos: la minorista invita a descubrir; la mayorista va directo al pedido, con los datos del comercio ya cargados.
- Tu marca protegida: los precios mayoristas quedan reservados para tus clientes, también en Google.
Cómo funciona una tienda mayorista
El comercio que quiere comprar pide su cuenta con un formulario (CUIT, razón social, datos de contacto). A vos te llega un mail y lo aprobás con un toque. Desde ese momento entra, ve el precio mayorista y hace su pedido, que llega marcado si necesita factura A.
Y si la tienda se conecta con tu sistema de gestión, el stock y los precios se actualizan solos, y cada pedido entra directo al sistema. Es la parte que más trabajo ahorra cuando el catálogo es grande.
¿Y si ya tenés una tienda?
Si tu tienda minorista ya funciona, la mayorista se suma aparte, con su dirección propia, y las dos pueden tomar los datos del mismo sistema de gestión. Si querés ver cómo sería la tuya, mirá cómo armamos las tiendas mayoristas.


