El alojamiento, o hosting, es el servidor donde vive tu sitio. Cuando funciona bien, nadie se acuerda de que existe. Por eso conviene elegirlo por lo que pasa el día que algo necesita atención.

Copias de respaldo, todos los días
Es lo primero. Con una copia reciente, cualquier error se vuelve atrás en minutos: un cambio que salió mal, un archivo borrado, un sitio afectado. Preguntá cada cuánto se hacen, dónde se guardan y cuánto tardan en recuperarse.
Velocidad
Un sitio que carga rápido vende más y aparece mejor en Google. La velocidad depende del servidor, de la caché y de una red de distribución que entregue el sitio desde cerca de quien lo visita.
La idea claveUn buen alojamiento se nota el día que hace falta: una copia para volver atrás, un sitio que aguanta un pico de visitas y alguien que responde cuando lo llamás.
Seguridad
- Certificado SSL, el candado del navegador, incluido y renovado solo.
- Actualizaciones del sistema y de los complementos, hechas con cuidado.
- Protección contra ataques automáticos y un monitoreo que avise ante cualquier cambio raro.
El mail de tu dominio
Que los mails del sitio (consultas, pedidos, avisos) lleguen a destino y no terminen en la carpeta de spam. Parece un detalle y es una de las cosas que más consultas generan.
Soporte de personas
Lo que más vale es saber a quién llamar. Un soporte que conoce tu sitio, que atiende por teléfono o WhatsApp y que habla tu idioma resuelve en minutos lo que un formulario resuelve en días.
Cómo lo hacemos nosotros
Alojamos los sitios de nuestros clientes en servidores propios en Estados Unidos, con copias de respaldo, seguridad y mantenimiento, y con el soporte acá, en Mar del Plata. Si querés saber cómo está hoy el tuyo, consultanos y lo revisamos.


